Postre, café y copa – (Entender la Hostelería)

Lorena Arquelladas Entender la Hostelería Leave a Comment

Siempre he dicho, defendido y criticado al ultranza que el final de una velada gastronómica es el hecho diferencial que te eleva o te hunde una buena comida.

Y está claro que esta tarea y su responsabilidad recae en su mayor parte en un buen equipo de sala que sepa poner la guinda del pastel. Cuando el principal “trabajo” del comensal ha concluido, nos corresponde a nosotros alargar su buena experiencia o, por que no decirlo, tratar de mejorar una experiencia que no ha sido totalmente satisfactoria o que no ha sido excepcional.

En Hostelería, evidentemente hay varios factores que se tienen que cumplir para llegar a conseguir este objetivo.

  • Una adecuada formación del personal de sala.
  • Un protocolo de trabajo claro y conciso.
  • Una dirección que apueste por la calidad y la excelencia.

Y no siempre en ese orden…

Cuando el comensal llega al postre es su momento de relajación, sobremesa y exaltación y es el personal del restaurante el que tiene que encargarse de exaltar su velada, empezando por hablarle de los postres y de ayudarle a que elija el mejor. Continuando con un buen café (y bien hecho) y terminando por ofrecerles un buen combinado, digestivo o alguno de los grandes brandy que nos ofrece Jerez, por ejemplo.

De ahí que la adecuada formación del personal y el conocimiento de los productos sea fundamental, ya que el comensal tendrá preguntas y querrá que le asesoremos lo mejor posible. Sin el conocimiento profundo de los platos será imposible un final de fiestas inmejorable, tanto en contenido como en preparación.

Y una vez terminada esta velada llena de detalles y sabores adecuados al gusto del cliente, debemos tener claro un protocolo adecuado de despedida en el que el cliente sienta realmente que han sido unos clientes excepcionales y no se sientan ignorados una vez salgan por la puerta.

Está claro que no siempre en el 100% de las ocasiones podemos ofrecer un servicio así, pero siempre hemos de saber que el último recuerdo de un cliente es el que afianza la impresión de un restaurante y, por lo tanto, que le haga volver o no al establecimiento.

Trabajo de sala arduo, paciente y constante que se ve recompensado siempre con la sonrisa de un cliente que te recuerda y vuelve para sus ocasiones especiales.

Lorena Arquelladas (@Arquelladas)

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