#vinosincrasia [granadina] I

Montse Mengíbar #VinoAndaluz 0 Comments

 ¿qué fue antes? ¿el servicio o la carta de vinos?

Es cierto que a la hora de salir a tomar un vino en Granada, cada vez va habiendo más lugares en los que encuentras una variedad interesante, por botellas y por copas. No son muchos, y menos los que cuentan con una carta como tal. Pero bien, algo vamos avanzando.

En la era de los fogones, se le da mucha importancia a la imagen, a la cocina, al producto, a la presentación de los platos, etc… pero el empresario sigue sin dar importancia al vino.   El vino tiene grandes posibilidades de aumentar considerablemente nuestra cuenta de resultados si se gestiona adecuadamente – diría que más que la comida-. ¿Por qué entonces este maltrato? Otra cuestión es la del servicio, ni hablemos de la información que son capaces de ofrecernos quienes nos atienden.

¿A caso no enseñan en las escuelas de hostelería el servicio de vinos? ¿Y que ha pasado entretanto el camarero sale con su flamante título de la Escuela y el trabajo diario?   ¿El ritmo del servicio prima?   Yo creo que no. Que primó en un principio y luego cogimos malos hábitos. Otra cuestión es la falta de profesionalización tanto en el personal de sala como en sus responsables…pero digo yo que con un poco de interés y algo de lectura esto es remediable [este punto daría para escribir ríos de tinta, así que mejor lo dejo aquí].

Es cierto que los clientes somos poco pacientes, que queremos ser atendidos con una cadencia X, y eso a veces obliga al camarero a descuidar ciertos detalles. Pero también queremos un servicio adecuado [somos cada vez más exigentes en este punto], y ahí cabe encontrar un equilibrio. Tenemos que intentar ser ágiles, pero el servicio debe darse como Dios manda.

Porque, atención señores hosteleros, acorde a nuestro servicio será el target de nuestro cliente.  Si esperamos un tipo de cliente que valora la calidad del producto, la gastronomía, el vino, debemos darle lo que espera recibir. Me parece impensable que no conozcamos las referencias que hay en nuestra carta o pizarra (sería inadmisible que un camarero no conociese los platos de su carta O_O). Más impensable aún es que un vino salga servido de la barra y no se sirva delante del cliente, se sirva a temperatura no adecuada o en una copa poco presentable . Ni que decir ya de la gestión y conservación de esos vinos….

Insisto, ¿de que nos sirve tener una carta de vinos medio qué o qué del todo si el servicio no es el adecuado?

Al igual que el camarero vende los platos y seduce al cliente con sus explicaciones, ¿por qué no se da el mismo trato al vino?  España es uno de los tres mayores productores del mundo y es el que menos consume en establecimientos hosteleros de los tres. Es más el consumo en hogares aumenta. ¿Podría ser una de las causas el trato inadecuado del mismo en la hostelería?

Montse MengibarSumiller

Twitter: @MonMengi

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