Hidromiel, la bebida de los dioses

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“Fueron los Enanos quienes elaboraron el Mágico Hidromiel y fueron los Gigantes quienes lo escondieron. Pero fue Odín quien lo trajo del lugar donde estaba escondido y se lo entregó a los hijos de los hombres. Quienes bebieran del Mágico Hidromiel se convertirían en sabios, y no solo eso sino que podrían poner su sabiduría en palabras tan hermosas que aquellos que las escucharan, las amarían y recordarían.” – Los Hijos de Odín. El libro de los mitos nórdicos.

Hace ya no pocos años mi padre, que está especializado en geografía e historia, me inculcó algunas de las aficiones que a día de hoy definen en gran medida mi trayectoria, una de ellas la afición a la lectura, sobretodo a esa novela histórico-fantástica que tantas horas me mantuvo pegado a los libros. Recuerdo que con tan solo 7 u 8 años acudía a la repleta biblioteca de casa a buscar aquellas referencias que me recomendaba, encontrando en ocasiones ejemplares cuyas tapas y páginas reflejaban claramente el ser leídos y releídos una y otra vez; eran los que más me gustaban. Pensaba que si estaban tan manipulados era porque su contenido debía ser increíble. El Hobbit fue el primero y sin duda el que me inició en la afición por los libros de mitología. Desde hace unos años es la gastronomía la que ocupa la mayor parte de mi tiempo pero claro, todo está ligado entre sí y me lleva a preguntarme si aquella bebida tan mencionada en los libros y codiciada por los dioses hoy tendría la misma aceptación. Nada mejor y nada más cercano que desplazarme hasta la localidad de Lanjarón, en la Alpujarra granadina, para charlar con Fernando Berenguer y Rosario Arredondo, artesanos del Hidromiel La Runa que me pusieron más que al día en cuanto a la mítica bebida de los dioses.

Son muchas las referencias a esta aún no muy conocida bebida en los textos de diversos autores de novela fantástica. Hemos podido incluso verla en películas y videojuegos del género y resulta un tanto chocante que históricamente, el hidromiel, esté considerado como la bebida alcohólica más antigua que se conoce. Considerada como la predecesora de la cerveza y del vino su origen se remonta a tiempos inmemoriales, siendo consumida por todas las civilizaciones antiguas. Como otros tantos descubrimientos, la casualidad jugó un papel muy importante, se dice que se produjo en las propias colmenas por el agua de lluvia, que permitió que el azúcar y las levaduras contenidas en la miel fermentaran dando lugar al primer hidromiel.  Para encontrar los vestigios más antiguos tendríamos que trasladarnos en torno al año 7.000 a.C., donde en China ya usaban, según los análisis de una vasija de barro, una mezcla de hidromiel con arroz y fruta. Su referencia escrita más antigua conocida es en los versos del Rig Vedá (1700-1100 a.C.), uno de los libros sagrados del Vedismo, religión anterior al hinduismo.

Durante la edad de oro de la antigua Grecia, se decía que el hidromiel era la bebida preferida. Aristóteles (384-322 a.C.) discutió sobre ello en su Meteorologica y otras obras. En la medicina hipocrática ya se aplicaban remedios relacionados con el hidromiel que cumplía una función beneficiosa para la salud purificando el cuerpo. Recibía el nombre de melikraton y su consumo estaba muy extendido, incluso Julio César hizo del hidromiel su bebida predilecta, a la que los latinos denominaban agua mulsum (aunque esta versión era más bien vino de uva endulzado, ya que imitaban esta costumbre con un vino de uvas agregándole miel para darle un sabor más acaramelado, considerándola popularmente como bebida de dioses). Plinio el Viejo menciona el hidromiel en su Naturalis Historia y diferencia el vino endulzado con miel o “miel de vino” del hidromiel. El naturalista hispano-romano Columela dio una receta para el hidromiel alrededor del año 60:

Tomar agua de lluvia mantenida durante varios años, y mezclar un sextarius de esta agua con una libra de miel. Para un hidromiel más débil, mezclar una sextarius de agua con nueve onzas de miel. Exponer al sol durante 40 días, y después dejar en un estante cerca del fuego. Si no dispone de agua de lluvia, hervir agua de manantial.

Hacia el año 550, el bardo Taliesin escribió el Kanu y med o “Canción del Hidromiel”:

«Adoro al Supremo, Señor de todo aliento, –
aquel que los cielos sostiene, Gobernante de cada extremo,
aquel que hizo al agua buena para todos,
aquel que os ha dado cada don, y lo bendice –;
Que haya abundancia de hidromiel para Maelgwn de
Aglesey, quien nos provee,
desde sus espumeantes destilerías, con los más selectos licores puros.
Ya que las abejas recolectan y no disfrutan,
tenemos burbujeante hidromiel destilada que es apreciada universalmente.
La multitud de seres que la tierra nutre
fue hecha por Dios para el hombre, con el fin de enriquecerlo, –
algunos son violentos, algunos mudos; él los disfruta,
algunos son salvajes, algunos mansos; el señor los hace –;
parte de su producción se convierte en ropajes;
en busca de comida y bebida hasta el último día continuarán.
Yo ruego al Supremo, Soberano de la región de la paz,
liberar a Elphin del destierro,
al hombre que me dio vino y cerveza y aguamiel,
que con grandes corceles principescos, de hermosa apariencia,
pueda seguir ofrendándome; y al final,
pueda Dios de su buena voluntad concederme, con honor,
una sucesión de innumerables generaciones, en el refugio de la tranquilidad.
¡Elphin, caballero del hidromiel, lejana esté tu disolución!»

A pesar de que su consumo se extendiera prácticamente por todo el mundo, se quedó relegado a un segundo plano a favor de otras bebidas como el vino o la cerveza a partir del siglo X. No así en zonas del norte de Europa donde el clima no permite el cultivo de la vid y a día de hoy se sigue fabricando.

Es precisamente así como, Fernando y Rosario, conocieron esta mítica bebida. Su pasión por la novela fantástica y los videojuegos les hizo encontrarse con el hidromiel. Ambos, químicos de formación y de carácter inquieto y curioso dedicaban su tiempo de ocio a buscar información sobre su elaboración, recetas antiguas, referencias históricas e incluso a otros productores, a los que desgraciadamente tampoco tenían acceso. Por eso, decidieron hacer la suya propia de manera artesanal en casa. Estas primeras referencias que les llegan en cuanto a la elaboración consistían básicamente en calentar agua e ir añadiéndole la miel hasta disolverla, llevarla al punto de ebullición y enfriarla para posteriormente añadirle las levaduras y dejarla fermentar en bidones herméticos y a temperatura controlada de entre 18 y 22ºC. Inicialmente se produce una fermentación tumultuosa que con el tiempo se va suavizando. Proceso que dura aproximadamente 2 meses, en función del tipo de hidromiel que se quiera producir. Posteriormente se filtra para evitar posos que luego decanten en la botella y se envasa. Las primeras pruebas de Fernando y Rosario no salieron tan bien como esperaban pero su curiosidad era más fuerte que cualquier otra cosa, por lo que durante 2 años estuvieron probando diferentes elaboraciones, modificando cantidades, hasta dar con la receta perfecta que a día de hoy conforma el estándar del Hidromiel La Runa. Receta que siguen mejorando día a día.

La historia de estos dos jóvenes continúa cuando, por motivos económicos, “la crisis”, se ven en la situación de plantearse, como tantos otros, si se marchan de España para probar suerte en otro país o se lían la manta a la cabeza y se establecen aquí para desarrollar su proyecto de Hidromiel. El sueño de ver su producto en la calle, siendo consumido por el público pudo más. Siendo de Granada, tuvieron claro desde el primer instante que la Alpujarra, cerca de los mejores apicultores del país y con una de las mejores aguas que se puede encontrar, iba a ser su destino. Lanjarón, uno de los núcleos principales de la zona finalmente sería el lugar escogido. De esta manera consiguen una Hidromiel a base de miel de la Alpujarra, de las variedades Milflores, Castaño y de la Sierra, que es de sobra conocida por todos por su calidad, siendo una de las dos Denominaciones de Origen de Miel a nivel nacional (junto a la Miel de la Alcarria) y por supuesto la excelente agua del deshielo de nuestra querida Sierra Nevada.

La imagen de su empresa y de su línea de hidromiel está inspirada en la mitología escandinava y en el alfabeto rúnico de las lenguas germánicas que se usaban principalmente en Escandinavia y las islas Británicas. En su logotipo, los cuervos de Odín, Hugin y Munin (pensamiento y memoria) entrecruzan sus alas para formar el castillo del Valhalla donde los vikingos se dirigían al morir y donde podrían pasar toda la eternidad bebiendo hidromiel. Cada sabor de hidromiel fabricado por La Runa lleva inscrito uno de estos símbolos, cada uno con su significado concreto: Posesiones, sustento y dinero, Unión, Suerte, Sabiduría y confianza, Aumento de vitalidad y fuerza.

Fernando y Rosario han desarrollado una línea de Hidromiel que va desde la clásica semiseca y dulce hasta las especiadas, con vainilla, naranja y frutos del bosque, sin duda les invito a probarlas, a trasladarse hasta la época en que los dioses se deleitaban con esta bebida, hoy recuperada en Granada y que no les dejará indiferentes.

La Runa Hidromiel
Señor de la Expiración, 70 bajo
18420 Lanjarón – Granada
www.larunahidromiel.com

La receta

Garden Plaza es el restaurante al que me dirijo en esta ocasión para elaborar una preparación con hidromiel. Podrían pensar que al tratarse de una bebida, alcohólica para más inri, poco se podría hacer más que tal vez enfriarla y servirla en un combinado. Nada más alejado de la realidad. Nuestra tradición culinaria está plagada de recetas que incluyen entre sus ingredientes bebidas tales como vino, cerveza, whisky, sidra… y ¿por qué iba a ser menos el hidromiel? El cocinero de esta casa, Cristian Puebla, ha pasado por cocinas de la ciudad, destacando su paso por la del Sancho de Serafín Jiménez. Cristian es autodidacta y su pasión por dar bien de comer es algo que le obsesiona desde que compartió fogones con compañeros de profesión que le inculcaron esa pasión por hacer las cosas bien. Para ello no duda en recurrir a recetarios tanto tradicionales como internacionales para configurar su propuesta, en la que deja patente su marcada personalidad. Ya hace unos meses, en el concurso Granada de Tapas configuró un plato vegano en el que sorprendió a todos por el uso de una gelatina de hidromiel, junto a una ensalada de quínoa real.

Secreto ibérico al Hidromiel La Runa

Ingredientes (para la salsa)

  • 200 g mantequilla
  • 200 ml Hidromiel semiseco
  • 1 cucharada de azúcar

Elaboración

Derretir la mantequilla en una sartén, añadir el hidromiel y flambear para eliminar el alcohol. Reducir añadiendo una cucharada de azúcar hasta conseguir que quede textura de miel.

Cocinar el secreto ibérico a la brasa y pintar con la salsa de Hidromiel La Runa. Acompañar con una guarnición de patatas a lo pobre, pimientos fritos y pimentón ahumado.

Restaurante Garden Plaza
Plaza General Emilio Herrera, 5 – Granada
958 08 98 43

Artículo publicado en el Semanario Gastronómico del Periódico Ideal  para Granada, Jaén y Almería el 6 de Mayo de 2016.

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