Diez días de Marzo – Bodegas Vilaplana #VinoAndaluz

Montse Mengíbar #VinoAndaluz 0 Comments

Hoy os traigo otro de mis últimos descubrimientos. Un vino blanco granadino, que va a dar mucho que hablar. Se trata de un vino blanco producido en Caniles elaborado a partir de las variedades macabeo (o viura), jaén blanca y moscatel (en este caso, de grano menudo).

El nombre del vino en cuestión es “Diez días de Marzo” de Bodegas Vilaplana.

Caniles es una de las zonas tradicionalmente vinícolas en Granada y el proyecto de esta bodega lo deja claro.

Lluís Vilaplana, de Ripoll, decide venirse a Granada a recoger el testigo de su suegro quien se ha dedicado a la viticultura toda su vida, tras conocer a fondo otras zonas como el Penedès y el Priorat. Cuando llega a Caniles en 1995, lo primero que hace es plantar una serie de variedades en los distintos parajes de la finca para estudiar su evolución. Más tarde descubrirá la excelente aclimatación y producción de dos variedades fundamentalmente, la macabeo blanca y la tempranillo tinta.

Bodegas Vilaplana es una de esas pocas bodegas fieles a sus principios. De esos proyectos de vida que te engancha, que te transmiten en la copa el amor por la tierra y el respeto a la tradición vinícola de la zona; la no agresión al viñedo y la sostenibilidad medioambiental.

Volvemos a situar los viñedos a una altitud media de 1.000 metros sobre el mar, esta vez en la Sierra de Baza. Unas 5 hectáreas en total.

La Macabeo es una de mis uvas preferidas. Es muy conocida por ser una de las tres uvas principales para elaborar el cava y también por los blancos riojanos. Se trata de una uva resistente a las heladas, que ofrece un precioso color dorado, poco grado, frescura, cuerpo y mineralidad (que variará en función del tipo de suelo).

#CATA

En primer lugar les diré que la presentación me parece de lo más elegante. En la fase visual encontramos un vino blanco de densidad media, con cierta untuosidad en el volumen, tonalidad pajiza, brillante con destellos dorados. En el servicio presenta una gran nitidez.

De intensidad media, en la fase olfativa se expresa con cierta complejidad dado su coupage (mezcla de variedades). En una primera fase detecto una sutil mineralidad, notas a plátano, piña, galletas y mantequilla. El recuerdo a bosque y manzana verde le confieren frescura y despiertan mi curiosidad para llevármelo a la boca donde entra suave y sedoso y se hace cálido y amplio por su untuosidad. Es un vino franco (que expresa matices conexos en nariz y en boca), con una persistencia media de su carácter frutal, con un buen equilibrio entre acidez y grado alcohólico, con final herbáceo.

Su frescura y untuosidad lo harán el compañero perfecto para ensaladas de corte moderno aliñadas con frutos secos y/o frutas tropicales, mejillones o almejas a la marinera, croquetas de sepia, una tosta de sardina marinada o un carpaccio de pez mantequilla. Personalmente me encantó con una ensalada de anguila ahumada con piña, vinagreta de piñones e hinojo.

Montse Mengíbar – Sumiller

NOTA: con cada entrega intentaré aclararos algunas palabrejas relacionadas con el vino y la cata que vendrán en cursiva e iremos incorporando a un diccionario del vino.

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Si desea más información acerca de sus vinos puede visitarles en:

Web: http://www.bodegasvilaplana.com
Twitter: @VinosVilaplana

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